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jueves, 23 de agosto de 2012

El mundo de Tony (Top5 Tony Scott)

Con un decepcionante verano a cuestas. Con un terrible sinsabor por la nueva obra del anteriormente adorado Nolan. Con un extraño sentimiento al ver la película de Pixar, mas simple y más apegada a los estándares de Disney. Con unos vengadores y un hombre araña salvando los errores de Prometeo y El caballero de la noche. Con la vieja guardia de los héroes de acción de los ochentas afferarse a un mundo que se mueve más rápido que ellos. Con todo esto llega la peor y mejor noticia fílmica del año: la muerte de Tony Scott.

El señor Scott, hermano menor del genio y figura histórica del cine Ridley, siempre fue el menospreciado, el pobre, el "chafa". Las voces dicen que toda su familia es mejor que él, que la pequeña Jordan, - con tan solo una película en su haber.-, ha desbancado a su tío. Es en la opinión de el escritor de este olvidado blog decir que esas son reverendas patrañas.

Cuando el cine de acción de los ochentas estaba lleno de material serie B con Van Damme, Stallone, Norris y Arnold en sus peores momentos, fue Tony quien con Top Gun propuso una nueva forma de hacer ese cine que llenaba las salas de la época. Continuó con Revenge, Days of thunder, Last boy scout. Él creó a las leyendas de aquella época, él definió al heroe de acción. Fue él quien definió cuál sería el estilo de acción que se usaría desde ese punto, la narrativa visual que todos querrían copiar. Fue él quien dijo que los ejes están para romperse y los colores para mezclarse. Fue él quien nos dijo que un plano puede durar menos de un segundo y el que nos enseñó que la tensión se construye con la cámara y el medio. Fue él quien en los noventas tomó a Denzel Washington y lo convirtió en un antiheroe de acción aforamericano, el Black Bogart. Y yo digo que el cineasta que quiera retar al difunto Tony, encontrará en Man on Fire y en Domino, un reto muy grande.

Es así que presento el top5 de este difunto director:
NOTA: El conteo fue hecho con un poco de objetividad, pero con más corazón que nada.

5.- Last boy scout.
Cuando el antiheroe es un patán. Cuando las películas de acción nos presentaban a un Bruce Willis derrotado y a un exjugador de Americano venido a menos. Los dos antiheroes perfectos con una química innegable y suficientes explosiones, golpes y disparos que pondrían a Michael Bay a pensar sobre su vida.

4.- Domino
Con el guión de Richard Kelly, Scott pudo reforzar el estilo visual que había planteado en Man on fire. Con los amarillos, verdes y rojos tronados y con el juego visual que no permitía dejar un plano por más de dos segundos. Una buena película que juega con los tiempos, con la época y con el medio. Quizás la película más crítica, mordaz de este hombre. Nota especial para la aparición de Tom Waits.

3.- Man on fire
La historia del alcohólico que salva a la precoz y linda Dakota Fanning. El inicio de la narrativa visual que lo definiría hasta su muerte.




2.- Top Gun
El hito del cine acción en los ochentas. La película que revolucionó la época y que nos regaló al hombre más famoso que pertenece a un culto. Nos enseñó cómo era que Howard Hughes quería las escenas de acción de sus aviones.

1.- The Hunger
Quizás la películas más seria que se le concede a este hombre. Una gran convinación de erotismo con vampirismo y David Bowie. Los inicios del creador donde podemos el péndulo moviéndose por la cabeza del autor.







Finalmente aquí dejo el corto que Scott hizo para la BMW como parte de un proyecto en conjunto con más realizadores: Beat the devil.



martes, 25 de enero de 2011

Splice y la reinvención del género


El mundo del cine es tan amplio, que los realizadores tienen que especializarse en un tipo de cine. Es así que muchos realizadores, cuando encuentran el cine que quieren o pueden hacer, se casan con él y pocas veces varian su accionar. Muchos realizadores no saldrán nunca de los dramas que les dan premios, o de las comedias, que a pesar de un nivel mediocre, logran insertar en las carteleras comerciales. Y muchos otros, prefieren quedarse en el cine de género, el cine que los enclaustra en las películas de horror, en las cintas con criaturas y monstruos.

Afortunadamente, muchos de estos realizadores logran encontrar algo que sea especial, una nueva visión de algún mundo fantástico ya plasmado en diversas ocasiones, algunos nos brindan nuevas visiones de vampiros (Let the right one in), de zombis (Shaun of the dead), pero pocos nos han brindado una nueva visión del cine de criaturas.

Es hasta la llegada del genio de terror canadiense Vincenzo Natali, el que puede ser el realizador más importante de ese país norteamericano. Ya en 1997 había reinventado el cine de horror con la película The Cube. Y gracias a esa, los cineastas de Saw lograron sacar más de cinco tomos de esta saga. En Cube, Natali había explotado el terror absoluto de estar en un lugar sin saber por qué, el estar sujeto a una serie de pruebas para salir de un cubo del que no sabíamos nada.

Pero es hasta el 2010 que Natali logra revolucionar el cine que tiene más cerca de su corazón: el cine de criaturas. Splice nos muestra a dos bioquímicos que experimentan mezclando el DNA de varios animales para crear una criatura nueva, que sintetice una proteína para ayudar a curar varias enfermedades del mundo. No contentos con su éxito, deciden agregar DNA humano a la mezcla, lo cual- sobra decir -, hace que todo salga mal.

Natali retoma la historia de Frankenstein desde donde Mary Shelley no pudo continuar. Natali observa a sus dos personajes ser consumidos por un complejo de Dios, los ve cruzar las lineas de lo correcto y lo incorrecto, pero los ve cruzar una linea que el doctor Victor no pudo cruzar. Natali lleva más lejos a sus personajes, anidando en ellos las patologías de una familia disfuncional, de una infancia perdida y abusada, de la soledad de la vida en convivencia, del incesto y el abuso paternal, y es así, que construye una película perturbadora, compleja y aterradora.

Natali no va más allá en términos narrativos, no busca reinventar una nueva forma de contar la historia, pero sustenta todo el peso en sus actores Adrien Brody y Sarah Polley, y en la corporalidad de la modelo Delphine Chaneac.

Finalmente Natali nos brinda algo que a este mundo cinematográfico le falta: un poco de originalidad. Transforma una historia tan vieja como la literatura, y le pone elementos del siglo XXI.

jueves, 13 de enero de 2011

Matemáticas criminalísticas


En estos tiempos, donde las ideas originales son pocas, donde el cine está lleno de remakes y adaptaciones de exitosas o desconocidas novelas, donde las ideas para nuevas series y películas surgen de nociones tan simples como los usos mágicos que se le pueden dar a una capa o lo que hacen los policías cuando persiguen a pie a criminales, es difícil encontrar algo nuevo en el mundo audiovisual.

Con la falta de innovaciones en el cine, los creadores se han dedicado a darle un uso comercial y ficticio a los diferentes oficios o disciplinas que llenan nuestro planeta. De ahí sale una serie como Breaking Bad, que surge como una apología para los químicos, y nos muestra que no sólo son personas que viven en un laboratorio, si no, que también su oficio puede ser usado como parte de una historia de narcotráfico, redención y auto-descubrimiento.

De una de estas ideas tan básicas surge The Oxford murders, película escrita y dirigida por Alex de la Iglesia y basada en una novela de Guillermo Martinez. Una película que nos enseña el mundo de los matemáticos existencialistas de la prestigiosa universidad inglesa. Sólo que en este caso, las matemáticas sirven para algo más que sólo probar si el mundo está ya predeterminado, o si las secuencias de números nos tienen una sorpresa guardada; pues sirven para descubrir la identidad de un asesino serial.

La película gira alrededor de unos extraños asesinatos en las instalaciones de Oxford, y nos muestra al alumno y al maestro (Elijah Wood y John Hurt), personas con opiniones diferentes sobre las matemáticas, intentar descubrir al asesino usando nada más que la lógica numérica.

La película se sustenta en un buen guión, enredado, inteligente y sin miramientos para el espectador, basado en la simple premisa: la explicación más simple normalmente es la correcta.
Apoyado con sólidas actuaciones y con una fotografía compleja, especialmente con un plano secuencia para descubrir el primer asesinato, la película nos brinda más de lo que esperamos, es una grata sorpresa y es un buen guión para usarse en diversas clases sobre la materia.

Finalmente es una buena película, que nos enseña que los matemáticos, también tienen un uso en el mundo de la ficción, pero mejor que en Numbers. Lo siento, Ridley.

PD: quiero hacer mención al genio de la publicidad, que en el poster oficial para latinoamérica, nos brinda una maravillosa ecuación: Lógica al cuadrado + (misterio) / amor = Asesino. Simplemente genial.

lunes, 10 de enero de 2011

A la chica le va mal.


Durante ciertos meses del año, cuando los días de festivales y nominaciones están cerca, las carteleras de los paises de primer mundo -donde las películas independientes son tan importantes como las mainstream-, se llenan de la nueva oferta del cine indie.

Muchas veces, las más importantes de estas obras, son las que un amigo y yo catalogamos como Indie but cuttie. Dicese de las películas hechas con poco dinero, actores jóvenes o poco conocidos, un guión ingenioso y audáz, y una visión esperanzadora de una realidad cruda. Muchas de estas películas llevan a audiencias más amplias, a los jóvenes talentos del cine. Mark Webb, después del éxito que tuvo su opera prima, 500 days of summer, fue elegido para dirigir la nueva entrega del superheroe Spider man. Varias de estas películas, sirven para regresar al estrellato a viejas glorias del cine, o nos brindan una nueva cara de celebridades que habíamos ya encasillado en cierto tipo de roles (Bill Murray por Lost in translation o Jim Carrey por Eternal sunshine of the spotless mind).

Pero es necesario señalar, que a pesar de ser consideradas como películas indie, estas obras son solamente películas de menor presupuesto. Nunca tendrán el dinero que las producidas por Jerry Bruckheimer y Steven Spielberg, pero siempre tendrán poco más de 10 millones. Y es por eso que la academia voltea a verlas, de ahí tenemos que cada año una de estos filmes cobre importancia. Desde Lost in translation, Eternal sunshine..., Juno, Little Miss Sunshine, Slumdog Millionaire, el cine independiente se hizo de seguidores, estas películas son ahora requeridas por el público, ahora son esperadas con las misma pasión que los amantes de los robots esperan Transformers. Pero no es justo pensar que son estas las películas independientes del cine norteamericano.

Del otro lado de la moneda, en el lado oscuro de la luna, están las películas que realmente son independientes. Películas realizadas con menos de un millón de dólares. películas que pocas veces cuentan con alguna celebridad, y películas que entran a festivales, no compiten contra los grandes nombres, pierden y terminan en DVD, arrumbándose en el anaquel de una tienda de autoservicio.

Wendy y Lucy (2008) es uno de los raros casos de películas hechas con poco dinero, que logran recuperar y hasta duplicar su inversión. Esta película fue hecha con 200 mil dólares, y recaudó cuatro veces esa cantidad a pesar de sólo ser estrenada en una sala. Sin embargo, pienso que también debe estarse pudriendo en los mismo anaqueles.

La película nos cuenta el transitar de Wendy por un pueblo en Oregon, donde su auto se descompone, la meten a la carcel, su perra Lucy se pierde, y poco a poco se queda sin dinero. Quisiera decir que hay más en la película, quisiera poder decir que hay una sorpresa, una vuelta de tuerca o algo más en la película, pero no, no lo hay. Esto es, efectivamente, todo lo que pasa.

Entiendo muchas cosas que esta obra quiso decirme, entiendo las metas de la directora y co-escritora Kelly Reichardt se formó con esta obra, sin embargo, no puedo decir que no la olvidaré después de una semana.

Una pequeña anécdota, que es lo que ya conté como storyline, es alargada pausadamente durante ochenta minutos, sopretexto de contar la realidad de nuestro personaje, de intimar con ella, de entrar en contacto con nuestra propia humanidad. Pero esto termina perdiéndose con malos recursos narrativos.

No quiero ser malentendido, esta me parece que es la mejor película que pudo salir de ese guión. Michelle Williams, quien actua como Wendy, prueba que ha dejado atrás a la Jen de Dawson's Creek y es ahora una madura y muy completa actriz, capaz de convertirse en la mejor de su generación; toma un papel con poca profundidad, y lo dota de humanidad, dolor, amor y desesperación.

La puesta en cámara es fabulosa, cada encuadre está perfectamente pensado, brinda un toque poético al pobre paisaje urbano del pueblo. La iluminación es bonita, el grano de la película de 16 mm con la que fue filmada, ayuda en el aspecto general de la obra, también transmite la desesperación y melancolia requerida.

El trabajo de puesta en escena es cuidadoso y sutil, los actores hacen bien su trabajo, y la narrativa avanza agil y fluida, pero es en ciertas decisiones de guión, donde residen los pecados de la obra.

La película funge como una crítica medianamente política. Nos cuenta un mundo en crisis y en lo que las personas se convierten cuando no tienen dinero, nos cuenta una alienación vivida por las personas sin hogar o las que están cerca de perderlo. Nos muestra un mundo deshumanizado por los dolores de las pérdidad monetarias. Pero hay algo que falta, o que sobra, y creo yo que es todo el sufrimiento desmedido al que se ve sujeto nuestra protagonista.

Al llegar al pueblo su auto no arranca, el mecánico está cerrado, la meten a la carcel por robar comida, pierde a su perra, un vagabundo le grita en el parque, otro vagabundo le roba unas latas, su mecánico quiere aprovecharse de ella, su auto es chatarra, nadie la quiere y todo mundo la deshecha por no tener dinero. Llega al punto de tener que bañarse en un baño - y eso es símbolo de decadencia para estos "americanos", ni que estuvieran en Francia-. Sólo hay alguien en el mundo al que le pasan todas las cosas malas del mundo y no encuentra a nadie que sea medio ser humano con decencia: a Remy.

El exceso en los malos eventos que vive, son la causa de un guión desequilibrado y absurdo. Bajo la excusa de hacer un personaje críptico, que no de muchas muestras de su pasado para que todos podamos identificarnos con él, terminan forzando eventos exagerados. El tiempo gastado en la hipérbole de la maldad, pudo bien ser usado en describirnos a un personaje más entrañable, no sólo a una chica que ama a su perro y le va mal - no, les juro que no es Remy-. Los pocos intentos de los escritores para conformar a un personaje tridimensional, se basan en una llamada a la familia de la hermana, - malas personas, por cierto-, una venda que tiene en el pie, las placas sureñas de su auto, y su intención de ir a Alaska a buscar trabajo.

Esta no es una de esas películas indie but cuttie, al final, no hay manera de decir que hay algo lindo en la historia, no hay manera de terminar riendo o con alguna sensación placentera. Entiendo todos los méritos del filme, entiendo lo que queria contarme, ni siquiera puedo catalogarla como una película de baja calidad, pero por más que quiera, no podré recordarla en un futuro. Cercano.

lunes, 19 de julio de 2010

Hermanos del drama


Jim Sheridan, autor de dramas lagrimeros como In America y Mi pie izquierdo, no tenía más de media buena película. Algunas partes de Boxer y de En el nombre del padre, eran majestuosas, pero inevitablemente caia en un melodrama barato reafirmado con la imagen de un niño sufriendo.

Este año, en México, nos cayó, gracias a los nombres de sus protagonistas más que por la crítica o taquilla, la nueva película del Irlandes que por fin sale de su parte de la isla y nos trae una película redonda, inteligente, actual y con una nueva talentosa generación de actores.

La película es un remake de una obra con el mismo nombre pero con diferentes actores y ubicada en Dinamarca. La película fue dirigida por Sussane Bier, miembro original del dogma y escritora, realizadora y productora de A corazón abierto, Las cosas que perdimos en el fuego y Dspués de la boda. David Benioff tomó el guión original y lo adaptó a circunstancias actuales (la guerra en Irak) pero dejando las atmósferas frias y nevosas de la original.

La película nos habla de los hermanos Cahill, Tom y Sam, interpretados por Jake Gyllenhall y Tobey Macguire. Sam, un valiente marine, triunfador y con una fotográfica familia, se va a Irak donde desaparece y es dado por muerto. Tom, un vividor, ex convicto y perdedor a los ojos de su duro padre, se queda e intenta madurar haciéndose cargo de la familia de su hermano y especialmente de su esposa. Todo entra en caos cuando Sam es rescatado y vuelve a casa.

Aunque la historia puede parecerse a algo como Pearl Harbor, nada está más lejos de la realidad. Pues más que abordar un nuevo amor y las consecuencias de este, se encara al nucleo familiar americano así como la relación fraternal que dos personas pueden tener y las catástrofes de la guerra en las familias suburbanas.

Esta es una película que guarda todas las convenciones estéticas del cine clásico e industrial de Hollywood, lejos de experimentar, Sheridan hace una película convencional con un guión y actuaciones que brindan la profundidad necesarias para una gran película.

Los tres actores que se muestran en el poster hacen de maravilla su trabajo. Gyllenhall es magnífico como normalmente, cuando no está en un blockbuster idiota, lo sabe hacer. Portman es muy cumplidora, como siempre está medida en sus ademanes, pero extasiante en sus expresiones; pero la gran sorpresa viene del Spiderman del siglo XXI, Tobey Macguire que se lleva la película interpretando a un soldado que tiene más peso en su pasado que el que la guerra le ha dejado. También es bueno resaltar a Carey Mulligan, quien aún con diez minutos en pantalla, nos da muestras del talento que explotara en An education, y a Sam Shepard, que siempre cumple y como el padre de los hermanos, es simplemente genial.

La película es triste desde el inicio hasta el final, pero siempre tiene un tono esperanzador con el que nos quedamos cuando los créditos y una cursi, convencional y repetitiva canción de U2 aparece.

Una gran película que nos sabrá salada con la lágrima que no veremos venir pero que, inevitablemente, aparecerá.

Peacock a medias



En la búsqueda diaria de buen cine contemporaneo, independiente y - en terminos de producción -, pequeño, encontré Peacock. El director y coescritor del film, Michael Lander, recibió un apoyo que no esperaba para realizar su primer largometraje que, a pesar del gran reparto que incluye a Cillian Murphy, Ellen Page, Susan Sarandon y Bill Pullman, no es una película con un presupuesto grande.

Este es un thriller verdaderamente psicológico que logra que la relación entre Norman Bates y la madre que vive en su cabeza, sea obsoleta, arcaica y vieja, pero sin inferir que esta obra sea mayor a la genialidad de Hitchcock.

La película nos cuenta la vida de John, un empleado de banco que convive con una personalidad que vive en su cerebro y que se muestra como una mujer que le prepara el desayuno, hace las tareas del hogar y se hace llamar Emma. John, vive la mitad de su día vestido como mujer y el resto como él mismo. Con el descarrilamiento de un tren que termina en su jardín, los vecinos se dan cuenta de esta fémina que había permanecido invisible hasta ese momento, la confunden con su esposa y la vida y psique de John se vuelven un caos.

Cillian Murphy da una de las interpretaciones más completas y perturbantes de este año, haciendo dos papeles en la misma persona, con sus respectivos movimientos corporales, tonos de voz y tics. Es cierto que en Breakfast in Pluto lo habíamos visto como mujer, pero nunca lo imaginamos tan perverso como en esta película del 2010.

La película tiene grandes virtudes, más de producción que de guión o realización. El maquillaje, el vestuario y el diseño de producción son remarcables, cada uno brinda a la historia gran complejidad, una profundidad estética y un ambiente inigualable. El cambio de John a Emma, podría ser visto como algo ridículo, pues cómo es posible no reconocer que la misma persona es un hombre y una mujer (como el cabello y gafas de Superman que lo convierten en un completo personaje), pero la actuación, el maquillaje y el uso de las sombras, lo hacen real y verosimil. Cuando John entra a escena, podemos ver a un ojeroso y arrugado Cillian Murphy, encorbado y tembloroso, pero cuando Emma está presente, nos encontramos a una extraña mujer, erguida, tranquila, con el rostro suavizado y la expresión más calmada.

Los escenarios en la historia están bien planeados, es como si le hubieran permitido a una diseñadora de producción que vive bajo las reglas estrictas de Hollywood, hacer lo que ella quisiera, sin restricciones; y es así que se embriaga de creatividad y crea sets perturbantes y complejos en si mismos por sus colores, texturas y proporciones.

El resto de las actuaciones son precisas, Page, Sarandon, Pullman, Keith Carradine y Josh Lucas, interpretan sus papeles con más de lo necesario. A pesar de ser personajes más pequeños y que tienen la finalidad de rodear al protagonista, no se pierden en las sombras, forman un complemento perfecto con Murphy.

La película tiene, en número, más virtudes que errores, el problema es que las equivocaciones son más importantes. El guión es por momentos incrompensible, la historia no fluye con la naturalidad de un relato bien contado, es pausada en momentos que no deberia serlo, es precoz en su finalización y es mediocre en la realización.

A pesar de una fotografía digna de un hombre ya ganador de Oscar y premios, la inmadurez y falta de oficio del realizador no permite que sea una obra redonda, se queda a la mitad del camino, y con un final en exceso críptico - que debo reconocer, tuve que ver dos veces -, se pierde algo que podría haberse convertido en la Psicosis del siglo XXI y sólo queda en un "buen experimento". Claramente olvidable.

No es la recomendación de la semana y probablemente, por la naturaleza fuerte y sórdida de la película, no la pediría en un domingo, pero uno de esos lunes, cuando todo en el día ha salido mal, podría ser un buen ingrediente para una pesadilla que termine con un fatídico anochecer.

miércoles, 30 de junio de 2010

La técnica al servicio


La semana pasada, me topé con una tarde/noche con poco que hacer, y con una amplia selección de películas para ver. Primero, me imaginé que era el momento correcto y preciso para ver, por fin - sí, lo siento, no la había visto, sé que es peor que haber matado a un perro.-, Toy Story 2.

Lo único que puedo decir es que es una película hecha por juguetes. No para los niños ni para los juguetes, pero por juguetes. Es una película con un guión debil y con pocos e infantiles chistoretes. Perdemos un poco la profunidad que la anterior entrega nos había dado. Sin embargo, es una película disfrutable en su totalidad. Mención especial a la canción de la pequeña vaquerita, que aún al más prejuicioso y exeptico de los espectadores, hará llorar.

Después de ponerme al corriente con la "joya" que me había perdido, y justo un día antes del estreno de la nueva Toy Story 3, decidí que me quedaría con la parafernalia visual y vería la adaptación dirigida por Frank Miller, de la novela gráfica, The Spirit.

Gran sorpresa me llevé cuando a los 7 minutos, esta película se rompió el record de Batalla en el cielo de 16 minutos y ,practicamente me obligó a ejectearla de mi reproductor de DVD. Esta, se convirtió en una de las pocas películas que me han exhortado a quitarla antes de su fin. Y nótese que soy una persona que vio en la misma tanda, y por completo, las películas de Crepúsculo, Dragon Ball, La leyenda de Chun Li y Los fantasmas de mis ex-novias, sin ningún problema.

Después de tan mala película, llena de frases idiotas, cliches baratos, un Samuel L. Jackson en lo peor que puede dar, una historia imbecil y al papá de Kevin Arnold (Dan Lauria), me dispuse a quitarme el mal sabor de boca y ver por fin, Fantastic Mr. Fox.

Y fue ahí, que los mejores momentos de mi semana fílmica se revelaron ante mi. Fantastic... es una de las mejores películas del año, y muy probablemente, una de las mejores películas del siglo XXI. Dirigida por Wes Anderson (Rushmore, The Royal Tenembaums, The Darjeeling Limited), esta película realizada en animación stop motion, nos cuenta la historia del señor Fox, un hombre de familia que después de prometer dejar de robar gallinas para comer, vuelve a las andadas haciendo un último golpe que pone en peligro a toda su familia y comunidad.

La película si bien está disfrazada como una película infantil, es una más de Anderson, con los mismos sellos que caracterizan a su cine. Con una familia disfuncional como protagonista, una relación padre e hijo que podría poner celosa a la de Norman Bates y su madre, el uso de colores fuertes y contrastantes, diálogos mordaces, ácidos y muy precisos, y un personaje foraneo que complica todas las rutinas cotidianas.

El mismo Anderson confiesa que la vestimenta del señor Fox, es exactamente igual a la que él guarda en su closet. Haciendo evidente con esto, la cercana relación de la historia, personajes y situaciones, con su autor.

Aunque Anderson se guarda los largos travellings y planos secuencias, además de la selección musical común con Elliot Smith de sus películas anteriores, nos brinda una maravillosa banda sonora guiada por The Rolling Stones y su Street fighting man.

Pero el sentido de esta entrada, no es otra más que hacer notar que estas películas tienen sólo una gran diferencia. Las tres utilizan de forma original, diferente y creativa, el medio del cine que tanto nos ha dado a través del tiempo, pero que poco se ha modificado. La técnica cinematográfica, visual y auditiva, es grandiosa en las tres. La diferencia aquí, es lo que está detrás de eso, un buen guión y una voz autoral.

Mientras Toy Story 2 y The Spirit, pecan de carecer de un buen guión, una historia original y sólidos personajes y situaciones, Fantastic... es precisa en todo eso. Es fina, es elegante y es original.

Si el cine ha avanzado tanto, si el cine se ha estancado, es preciso volver a las raices, y este es el camino que los mayores exponentes del llamado cine del siglo XXI están logrando. Personas como Christopher Nolan, Paul Thomas Anderson, Darren Aronofsky y el mismo Wes Anderson, están anteponiendo una historia, un discruso a la técnica visual. Escriben una historia, le dan voz, vida y corazón, y después de eso, la imaginan y deciden cuál será el método más adecuado para llevarla a cabo. Ponen la técnica al servicio de la historia.

Ninguno de los anteriores puede ser atacado por hacer sus películas parecidas a las anteriores, pues aunque mantienen su sello particular, son diferentes en su manufactura y creación. Más adelante se tratará lo que hace maravilloso al cine de estos autores.

Me despido con la amplia recomendación de Fantastic Mr. Fox. Pocas cosas en la vida serán iguales después de verla.

martes, 18 de mayo de 2010

Tom en el cine


Después de haber visto el Imaginario mundo del doctor Aburrido, me disponia a hablar pestes sobre la mayor decepción del 2010. Sin embargo, en lugar de hablar del pésimo guión que Gilliam escribió, de sus terribles efectos baratos y de su desesperado intento para que una película sin su protagonista presente (Por el lamentable deceso del guasón que siempre recordaremos, Heath), prefiero hablar de las virtudes que la película contiene.

Para los que no han visto la película, deberian dejar de leer, no hay spoilers pero si hay cosas que pueden molestar a quienes no la hayan visto.

Realmente no hay mucho de que hablar a grandes rasgos, lo mejor que esta película tiene, y que irónicamente es también lo peor, es la historia de Terry Gilliam en el cine. Explico:

Gilliam es un tipo del que todos esperamos mucho, ya sea por sus incursiones en el afamado e hilarante grupo Monty Pyhton, o por su gratificante y delicioso estilo visual, por sus intrincados y misteriosos personajes, y claro, por todas las increibles películas que nos ha brindado. The Fisher King, The adventures of Baron Munchhausen, 12 Monkeys, Tideland y Brasil son ejemplos de un cineasta contemporaneo, inteligente y especialmente, muy creativo, sin embargo, todas estas cosas no están en El imaginario...

Una de las cosas más importantes de Gilliam, son las amistades que ha hecho a través de sus incursiones en el cine y la televisión. Las dos más importantes deben ser las de Johnny Depp y Tom Waits.

Es así que la historia juega en contra de Gilliam, pues todas las cosas que sus asiduos fans esperamos, no están ahí. El estilo visual es repetitivo y poco original. El set del imaginario es aburrido y ordinario, el nuevo set que se construye es igualmente común y vulgar. El personaje de Ledger es plano y poco interesante, desde que empieza su historia, sabemos a donde va ir a parar, y no me mal entiendan, Ledger lo intenta a cada minuto, sin duda se esfuerza con el papel, inclusive Gilliam acepta que la mayor parte de las lineas y actitudes son colaboración de Heath, sin embargo, no sirve.

Los personajes secundarios son verdaderamente molestos, el enano Verne Troyer, que algunos recordarán como Minimi en Austin Powers, es castrante, siempre aparece con esa actitud de sabelotodo que molesta aún al más soberbio en la sala. Siempre tiene la razón y siempre, con una actitud condecendiente, se lo restriega a un francamente idiota Doctor Parnassus. La hija, Valentina, es una adolescente malcriada que bien pudo protagonizar Dawson's Creek o sus similares, cada momento y cada decisión es la incorrecta. Es estúpida y no tiene idea de qué está pasando hasta que por fin, se vuelve loca y hace de todo, un caos. El ayudante Anton, es igualmente plano e imbecil. Vive enamorado de la pequeña Parnassus y sin intentar nada, prentede que ella se vaya con él a un mejor mundo.

Gilliam presume de ser muy inteligente, pero en esta obra, también se ve soberbio. Haciendose autohomenajes cada 20 minutos no logra la compasión ni la admiración del público, citando casi textualmente escenas de The Fisher King y de Life of Brian, lo único que logra es que los medianos fans se crean conocedores por identificarlas, mientras los realmente asiduos y amantes de su cine, se sientan ofendidos.

Pero es no es el tema de esta entrada, el tema es resaltar lo bueno de la obra. La primera de estas virtudes, es sin duda Johnny Depp, que con sólo 10 min en pantalla, logra hacer un mejor personaje de Tony que el mismo Ledger, quien lo interpreta por más de una hora. Esto lo que nos enseña es que a pesar de Alicia y su debil Somrerero, Depp todavia es un maestro y, entre él y Ledger, todavia hay (y francamente, siempre habrá) un enorme abismo. Si hasta en los perros hay razas, entre los actores también, Depp es el mejor, Ledger era un gran prospecto.

La segunda de las razones por las cuales se debe ver la película, es sin duda la mejor y quizás la única que realmente valga la pena: Tom Waits.

Desde Fisher King, y antes en Monty Pyhton, Waits y Gilliam habían trabajado juntos, pero es hasta esta película, que realmente Waits es aprovechado. Waits interpreta a un diablo inteligente, perturbante, mordáz, rebelde, misterioso y muy, pero muy gracioso. Waits, con esa gruesa y rasposa voz, le da una personalidad mucho más viva a esta nueva interpretación de Mefistófeles. No es aquí, una simple alma malvada que gusta de dañar y jugar con los humanos, es aquí, un ser que busca un reto y un amigo, que quizás guste de estar con Parnassus pero gusta más de estar compitiendo con alguien que lo reta realmente. Waits es simplemente el alma de esta película.

La historia de Waits en el cine es muy grande. Gran amigo de Coppola (Francis Ford), Waits actuó en papeles muy pequeños, casi cameos, en One from the heart, The Outsiders, Rumble Fish, Cotton Club y Drácula. Despúes, el cine independiente de Jim Jarmusch lo llamó para estelarizar Down by law, hacer la voz en radio de un Dj en Mistery Train, y tener un pequeño segmento en Coffee and Cigarretes. Finalmente, el cine independiente y los personajes extraños y marginales, lo llevaron con Tony Scott a interpretar a un profeta viajero en Domino, un personaje en Shorcuts de Robert Altman y otra pequeña aparición en la indie but cuttie, Wristcutters: A love story. Lo último en lo que se puede ver a Waits, además del diablo en The imaginarium... es en The Book of Eli, cuyo director, antes de ser Los hermanos Hughes, fue Tony Scott, y el cual deber haberlo hecho firmar un contrato para esta mediocre película.

Es Tom Waits, de quien dejo más abajo un maravilloso video, lo que más resalta esta película, y es también, una gran figura en el cine. Además de sus pequeños papeles, brinda canciones a una infinidad de bandas sonoras en el cine. Y es, The imaginarium... la película más decepcionante de este 2010, esperemos que Inception, de Nolan, sea lo que nos rescate de un año de mediocridad que es apenas rescatado por Where the wild things are.

In Nolan we trust.

PD: Mención especial a la dedicatoria al final de la película. Se cierra el telón y dice: Una película de Heath Ledger y sus amigos. Bella manera de despedirse.

PD2: Mención mega especial que a pesar de ser el director con más mala suerte en el mundo, terminó la película. Después que todos pensábamos que lo que le habí pasado con Don Quijote era lo máximo de la mala suerte, a mitad de esta película, se muere su protagonista.


lunes, 22 de febrero de 2010

Los hermanos del crimen


En el camino de las películas acerca de estafadores, truqueros, magos del dinero, nos hemos encontrado con grandes joyas del cine y la literatura. The Sting, Matchstick men, y muchas otras nos han dado guiones retorcidos con finales inesperados, buenas naraciones salidas de novelas cincuenteras, casi todas Noir, y adaptadas a un lenguaje contemporaneo.

Pero de todas ellas, la que ahora recuerdo, y en un tiempo futuro, recordaré con mayor aprecio, es la de Penélope y Los hermanos Bloom.

Malamente traducida como Estafa de Amor por nuestro amigo cubano(tema a tratarse después), Brothers Bloom nos cuenta la historia de dos hermanos estafadores que deciden -a petición del menor- dejar el negocio. Solo harán una última estafa -a petición del mayor-. La víctima es una joven y antisocial heredera de Nueva Jersey que nunca ha salido de su casa.

Solo 20 millones de dólares (si, no es poca la cantidad, pero es todavia considerada una cinta de bajo presupuesto en EUA) se necesitaron para hacer una cinta de calidad envidiable, una técnica impecable y una profundidad asombrosa, sin dudas, la película nos da más de lo que el poster y la sinopsis prometian.

Esto nos enseña que no es necesario tener grandes cantidades de dinero, es necesario tener el conocimiento total de una producción cinematográfica para lograr aprovechar cada uno de los dólares en justo lo que es necesario. Con poco se puede hacer mucho, no es válida la excusa de cineasta independiente que justifican la falta de calidad visual o auditiva por lo apretado de su presupuesto inicial. Este es el perfecto ejemplo de la calidad técnica que es lo único necesario para una gran película.

El productor Ram Bergman, también miembro de los equipos que hicieron Brick y Conversations with other women, se encarga de manejar perfectamente los recursos viajando por todo el mundo para filmar en locaciones como Montenegro, Rumania y San Petesburgo, lugares donde filmar es infinitamente más barato que en Estados Unidos.

El director Rian Johnson es un personaje muy extraño, es el ejemplo más concreto de un director de corte independiente. Un tipo que usa métodos de producción y distribución mucho más cercanos a nosotros los cineastas sin dinero. Desde su primera película, Brick, se dedica a promocionar sus cintas por medio de redes sociales, páginas de internet y por foros de discusión donde él es el moderador. No solo es un misterio el cómo sobrevive entre película y película, pues sus cintas no son las más taquilleras, pero solo hace una cada cierta cantidad de años, además es interesante los proyectos que realiza, cada uno alejado del anterior. En Brick nos dio una visión contemporanea, en salones de preparatoria, del cine negro de los años cincuentas; en Brothers nos cuenta una historia de estafadores, pero su nuevo proyecto parece tener tintes de ciencia ficción.

La manera de escribir de este personaje es lo que lo convierte en uno de los cineastas contemporaneos más importantes, un poco subestimado, sin embargo, genial en su cinematografía. Johson convierte narraciones antiguas en obras contemporaneas, con una nueva creación de personajes alejados del antiheroes rudo y fuerte, pero más del lado del sociopata brillante con un complejo de peterpan. En sus guiones nos presenta con elementos en cada página de guión que después cobrarán importancia, cada palabra escrita está en su lugar, cada diálogo es, no solo importante, además perfectamente escrito y ninguno de sobra. Johson realiza películas muy inteligentes -lo cual nos dará a entender por qué se tarda 3 o 4 años en hacer una película-.

En esta película, Johson nos presenta algo más. Debajo de la historia general, nos da un discurso acerca del arte, del cine y de la literatura. Nos presenta al director/escritor como un ser todopoderoso y caprichoso que no respeta los deseos de su protagonista, también nos da a su actor/personaje como un ser que nos sabe quien es ni que quiere en la vida, un personaje que se revela contra su autor para vivir su propia vida. En general nos da un discurso del arte muy intenso, nos plantea en qué momento el personaje toma vida propia y cuando el autor deja de ser el Dios que lo hace todo para ahora dar vida propia a un personaje.

Sin ganas de querer contar más acerca de la película, termino este escrito. Un amigo me comentó que lo maravilloso de esta obra es que empieza como cualquier película y después termina como solo esta podria haber terminado.

Mención especial para la música de Nathan Johnson, primo del director. Y también para su otro primo que hizo todo el arte dibujado en la película y de quien es el poster de arriba.

"No existe algo como una vida no escrita, solo existen las que están mal escritas"

J

miércoles, 10 de febrero de 2010

Los humanos han muerto


Dios Mio! Cómo puede perder el tiempo una persona inmersa en el ciberespacio. Con un poco de ocio, un poco de afán de "investigación" y el intento de abstraerme del mundo real donde no puedo escribir una palabra más aún cuando me esten pagando por eso, me han hecho encontrar un sinfin de series, películas y videos en esta omnipotente red.

Ahora que mi siguiente meta en la vida está en la escritura de material solo para ser visto en la red, he dedicado mucho de mi tiempo en encontrar a alguien o algo que también haya sido creado para la exhibición en este interminable universo.

Entre las mejores cosas que he encontrado, quiero ennumerar las siguientes (algunas cosas no fueron destinadas para este medio, pero es más facil verlas por ahí):

- The Flight of the conchords
Una serie producida por HBO que narra la vida cotidiana - realmente hilarante y mordáz - de dos aspirantes a músicos folk, importados desde Nueva Zelanda para Nueva York. Nuestros dos protagonistas viven la vida intentando triunfar en el mundo de la música, ayudados por un extraño manager y una - si, una - fan.
Estos dos hombres son bastante famosos en su país oceánico por sus presentaciones de comedia en vivo, pero ahora, con media hora a la semana, y doce capítulos por temporada, sus números músicales se han transformado, de un show con ellos dos, un banquito y dos guitarras, en videoclips con una gran producción musical.
Dejo aqui dos enlaces para dos presentaciones en vivo y dos números de algunos capítulos (coincidentemente actua la misma mujer, a pesar que solo ha salido en dos espisodios de la serie).

Presentaciones en vivo:
Albi The Racist Dragon
Jenny

Videos:
Buisness time
The most beautiful girl in the room.

Nota: no hay subtítulos en los primeros dos.

- Dr. Horrible's sing along blog
Una serie dividida en tres actos de poco más de 10 min. Creada por Joss Whedon, también creador de la series Buffy y Angel, y adorado por los sci-fi geeks por la película Serenity. Actua el más famoso médico juvenil Neil Patrick Harris (antes Doogie Howser), que es ahora, una estrella de broadway y estelariza la maravillosa serie (de la cual hablaremos después) How I met your mother.
La historia nos narra el blog del Dr. Horrible, un villano de segunda - Intentando ser de primera- y sus intentos por entrar a la liga del mal. Vive acosado por la idea de una mujer que adora pero con la que no puede entablar conversación, está enamorada de su archienemigo, el superheroe local.
A pesar que toda la historia se desarrolla en números musicales, es irónica, mordáz y francamente divertida. Aclarando que es una serie creada para la red, sin mucha producción ni efectos, se basa más en la creatividad y en las interpretaciones de los números, evidentemente inspirados en Stephen Sondheim.
Dejo la liga para la primera parte del primer acto, los demás podrán seguirlos en videos relacionados en la misma página.
Nota especial para la mejor canción de todas. Aqui está, es mejor verla después de ver todo el blog, pero sola es aún especial. (lyrics inlcuidas)

- La serie de BMW.
No se debe explicar mucho para las personas que han seguido los fenómenos de la red en los últimos años. Una serie de pequeños cortos creados por BMW y dirigidos por varios de los directores más famosos del mundo. Las únicas condiciones para la realización que BMW les puso a los cineastas eran que conservaran a Clive Owen como el protegonista, y un automovil BMW deberia jugar un papel clave en la historia.
Recomiendo los cortos:

Powder Keg de Alejandro González Iññarritu.
The Follow de Wong Kar Wai
Star de Guy Ritchie
Ride with the devil de Tony Scott

- The Guild.
Otra serie para geeks creada para el internet por una escritora/actriz, Felicia Day. La serie nos muestra a un grupo de jugadores de rol en linea - algo como World of Warcraft- y sus conversaciones y problemas. La serie está gratuita en su canal de YouTube. No hay más que decir, a veces divertida y algunas más, boba.

Si alguien en el mundo lee esto, ahí les va.

J

martes, 2 de febrero de 2010

Conversations with other women


Del productor Ram Bergman, hombre que produjo la maravillosa e inteligente Brick (2007) de Rian Johnson, tenemos ahora Conversaciones con la otra, como fue malamente traducida al español por nuestro amigo cubano (tema a tratarse después).

Una inteligente y poco alentadora película que nos cuenta el encuentro de dos personas, un hombre y una mujer, en una boda y, entre coqueteos y sonrisas, terminan viviendo una noche realmente intensa.

A pesar que la película está sustentada casí en su totalidad en el diálogo, se nos presenta de una manera original y visualmente atractiva con una permanente división de la pantalla en dos partes. Cada lado de la pantalla, narra la misma historia desde un punto de vista diferente, algunas veces se dividen en los protagonistas, pero muchas otras, nos cuenta un flashback o alguna acción fuera del encuentro principal, que nos da más elementos para la historia.

Este es un muy bien logrado experimento de una nueva narrativa visual, más del lado de TimeCode de Mike Figgis, pero mejor logrado que la insulsa y pretenciosa Tracy Fragments.

El fondo de la película es hondo, hay mucho más en esta obra que los simples diálogos e interacciones, tiene un discurso dentro muy interesante y desesperanzador, con un punto de vista objetivo e incluso muchas veces doloroso.

Esta obra nos presenta a tres de los mejores actores en estos días: la mujer de Tim Burton, Helena Bonham Carter, el nuevo dos caras, Aaron Eckhart y una joven Nora Zehetner.

Buena película para verse especialmente en este mes del amor.

"There are no happy endings in our future"

J

Yo Hablando de Cine

Llegué al punto donde necesito soltar los dedos escribiendo cualquier cosa. No hago nada más en la vida que ver películas y, agraciado por mi oficio, analizarlas aún sin querer.

Es por eso que he decidido escribir solo sobre cine. Podré no tener ninguna persona que algún día se tope con estas palabras, pero continuaré el cometido hasta obtener resultados.

Para todas las personas que quieren ir al cine, rentar una película o descargar una por la red, les brindo la opción de leer este blog y quizas aclarar sus dudas y saber que ver, rentar o descargar.

Espero recibir retroalimentación al respecto de todo lo que se escriba: mentadas, agradecimientos o alguna discusión sobre alguna de las películas recomendadas o descritas por mi.

Salud.
 
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